
Qué complicado resulta esto del equilibrio, sea en el ámbito que sea lo más normal es ver o vivir los extremos.
Dejamos de ser aficionados pacíficos de un equipo para convertirnos en peligrosos hinchas, de ser fieles de una religión a ser integristas fanáticos, der ser consumidores a ser consumistas compulsivos, de ser retrógrados intolerantes ante las opiniones de los demás a ser esclavos de la nueva tolerancia,...
Y, ¿qué decir de la alabanza a Dios? Con facilidad podemos movernos también en los extremos; de la frialdad a la frivolidad, de movernos en medio de racionalismos religiosamente correctos pero fríos como muertos, a vivir en medio del emocionalismo visceral y frenético, pero vacío de sentido y contenido.
Cabe preguntarnos al contemplar estos extremos: ¿es esta "alabanza" realmente adoración?, en mi particular forma de ver, creo que ambas manifestaciones tienen más de abominación a Dios que de adoración.
Es por ello que postulo por la urgente necesidad de ser "funambulistas" en nuestra alabanza, artistas de la "cuerda flota" (alabanza), que a través del uso sabio y equilibrado de la "pértiga" del conocimiento y la emoción. Nuestra alabanza sea de verdad ADORACIÓN.
En los siguientes enlaces puedes seguir la reflexión, solo pincha en el que desees:
Notas completas en word.
Presentación de ppoint.
Archivo de audio.




Son diferentes las posibles áreas de conflicto en la familia, una de ellas es cuando los padres no asumen su papel o función dentro de la misma y en relación a sus hijos.


